RESEÑA DE TEATRO: La obra “Gem of the Ocean” en Hartford Stage
Por: Bessy Reyna (bessy_reyna@hotmail.com)

     Es una lástima que la selección teatral presentada al final de lo que ha sido para Michael Wilson como director artístico de Hartford Stage, una carrera brillante que duró trece años, fuera la selección de la obra “Gem of the Ocean” del dramaturgo Afro-Americano August Wilson. Digo que es una lástima porque como director artístico Wilson anteriormente ha presentado lo mejor del teatro contemporáneo de los EE.UU., incluyendo la maravillosa trilogía de Horton Foote “The Orphan’s Home Cycle”, la cual continuó cosechando éxitos en escenarios de Nueva York.

La única explicación se que me ocurre para justificar la producción de “Gem” en estos momentos, es que la misma puede formar parte de las conmemoraciones de los 150 años del inicio de la guerra civil entre el Norte y el Sur de este país, algo que encontramos en la temática de esta obra.

     De padre Alemán y madre Afro-Norteamericana, Wilson decidió en su adolescencia no ir a la escuela y pasar el tiempo en la biblioteca pública, leyendo todo lo que le interesaba. Este auto-didacta, logró así adquirir un lenguaje poético y gran conocimiento histórico, sobre todo de los sacrificios de la población Afro-Americana después de lograr su emancipación.

“Gem of the Ocean” es una de las obras primeras de lo que fue el ciclo teatral iniciado por August Wilson en el 1979. En “Gem” un joven llamado Citizen, deja a su pueblo en Alabama en el 1904, desesperado porque, al igual que la mayoría de la población Afro-Americana, no encuentra trabajo. Ilusionado por la posibilidad de una mejor vida, se traslada al vecindario de Hill Section en la ciudad de Pittsburg, en la que los dueños de una fábrica, se aprovechan de la situación de pobreza de la población para continuar explotando a sus empleados como otra forma de “esclavitud”. (La cual no es muy distinta a lo que ocurre con los inmigrantes indocumentados en este país en este 2011).

     La tensión de la obra se logra porque Citizen, frustrado porque no le han pagado el sueldo prometido, se roba un barril de clavos de la fábrica. Otro trabajador, quien es inocente, es acusado del robo y se suicida antes que vivir con el estigma de haber sido criminal. Este acto de desesperación por parte del suicida destapa un conflicto social en el vecindario. El sentido de vergüenza y culpabilidad que siente Citizen por esta muerte, lo lleva a buscar ayuda de Aunt Ester, para que “limpie su alma”. Este personaje (que dice tener 285 años) guarda en si todas las tradiciones religiosas y mitologías Africanas. La casa de Aunt Ester fue en tiempos anteriores un refugio para los esclavos que se escapaban y continúa siéndolo ahora para las personas que necesitan protección física, como los que le huyen a la ley, o espiritual como Citizen.

     Los problemas con el montaje de esta obra son muy numerosos. Dirigida por Hana Shariff, quien inició su carrera en el 2009, como interna en el programa “Voces Nuevas de Hartford Stage”, patrocinado por Aetna, “Gem” es una obra estática en la que Shariff se olvida de mover a los actores para que cubran todo el escenario y el público sentado en las áreas no-centrales puedan ver lo que está ocurriendo. Por ejemplo, dos momentos de suma importancia en la obra, cuando Caesar, el que sirve de alguacil y es el que alquila cuartos a los trabajadores, le cuenta a su hermana la historia de su vida para justificar sus acciones en contra de la población de Hill Section, el actor Ray Anthony Thomas, está dándole la espalda al público sentado a izquierda del escenario.     

Eso, combinado con la manera cómo Thomas dice este monólogo, le quitan la intensidad que debe tener. Otra importante escena que está mal ubicada (o bloqueada como se dice técnicamente) es la del viaje de Citizen a la ciudad de los huesos, donde encontrará el perdón que busca. Este viaje es una manera de re-crear el viaje de los esclavos secuestrados en Africa y traídos por barco a Norteamérica. En lugar de hacer resaltar la enorme importancia de esta escena, Aunt Ester quien va guiando el espíritu de Citizen, está parada en el mismo lugar, y toda la sección donde yo estaba sentada, solo podía ver su espalda y no los efectos especiales del escenario abriéndose para significar el barco en el océano. Otro detalle que me llamó la atención fueron las luces que se mantenían encendidas, sin importar si era de día o de noche. Para mi, estos son los detalles que le dan o le quitan profesionalismo a una obra.

     Esta es la segunda obra de Shariff, a la que asisto, y me da la impresión de que tiene mucho talento pero que necesita mas experiencia en lo que es presentar obras en teatros con escenarios no convencionales. Si esta producción -que dura tres horas- se salva es porque, con excepción del actor Ernest Perry Jr. quien en el papel de Eli, grita todas sus líneas como si el público estuviera sordo, el resto del elenco fue muy bueno. Sobre todo Novella Nelson como Aunt Ester, y Roger Robinson como Solly Two King, quien nos sirve de consciencia para que no olvidemos los maltratos que pasaron los esclavos, y nos obliga a analizar el significado de vivir en libertad. El resto del reparto está compuesto por Joniece Abbott-Pratt como la joven Black Mary y Christopher McHale como Rutherford Selig. El diseño del escenaro estuvo a cargo de Scott Bradely, el vestuario de Ilona Somogyi, iluminación de Lap Chi Chu y sonido de Broken Chord. Lastimosamente, ninguno de estos aspectos fue notable.

* Contact Us * Designed by Rokoco Designs * © 2008 CCC *
CONNECTICUT CRITICS CIRCLE